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Enero de 2005 En el marco del Foro Social Mundial que tuvo lugar en Porto Alegre, Brasil, del 26 al 31 de enero pasado, el grupo Guayubira organizó una salida de campo a la moderna planta de celulosa de la empresa Aracruz Celulose vecina a la ciudad de Porto Alegre, sobre el río Guaíba. Contando también con la participación de 27 representantes de organizaciones de una decena de países, el grupo visitó y constató la deplorable situación del entorno de la fábrica - antiguamente un pintoresco balneario llamado "Alegría" - y recogió impresiones de l@s vecin@s, quienes atestiguaron las condiciones en las que se ven obligad@s a vivir: intenso mal olor, problemas de salud vinculados a la contaminación de la fábrica, ruidos persistentes las 24 horas del día, pérdida de la pesca local, pérdida de empleos e ingresos por la desaparición del turismo, deterioro de los vehículos, entre otras. La presencia de los visitantes fue notada en la empresa, rodeada por altas alambradas. Muy pronto, una camioneta de efectivos de seguridad comenzó a circular muy lentamente, deteniéndose a veces y mirando directa e inquisitivamente a los integrantes esparcidos en grupos, que conversaban aquí y allá con distinta gente del vecindario. Guayubira desea compartir esos testimonios que permitirán extrapolar experiencias y agregar elementos en torno a la discusión sobre la posible instalación de dos plantas de celulosa en Fray Bentos, particularmente teniendo en cuenta que la planta que visitamos utiliza el procedimiento de blanqueo ECF (con dióxido de cloro), que es el mismo que se proponen instalar ENCE y Botnia en sus plantas en Fray Bentos. A continuación se transcriben los informes orales de las distintas personas que conversaron con diferentes pobladores locales: ANA FILIPPINI (Movimiento Mundial por los Bosques - WRM): Estuve conversando con un pescador y un adolescente. El hombre me dijo que todavía pesca en el río pero que ha tenido que alejarse bastante del pueblo para pescar. También dijo que antiguamente la zona era un lugar de destino turístico, con grandes barcos que llegaban llenos de turistas. Algo que –eso es obvio- ya no ocurre más. El adolescente señaló que el agua que proviene de la planta de celulosa sale hirviendo. A veces incluso, de lo caliente que está, no pueden caminar en el agua. MARCELO CALAZANS (Federação de Orgãos para Assistência Social e Educacional / Espírito Santo - FASE-ES): Conversé con una mujer que vino a vivir aquí hace 32 años, coincidentemente con la época en que se empezó a construir la planta de celulosa. Ella estaba interesada en instalar un pequeño almacén para abastecer a los trabajadores de la planta. Tiene una hija de aproximadamente 20 años y una nieta. Me dijo que en la época en que llegó todavía podía bañarse en el río y comer grandes pescados que vendían los pescadores locales. En ese tiempo su negocio era próspero. Ahora, 32 años después, la compañía ya no tiene muchos trabajadores, gran parte de los cuales se fueron, por lo que su negocio no anda bien. También dijo que su nieta tiene problemas alérgicos que afectan su sistema respiratorio. Por otra parte, ya no compra más pescados a los pescadores del lugar. La última vez que lo hizo, hace dos años, el pescado tenía un olor como a petróleo después de cocinado. Cuando comenzó la instalación de la planta hubo una enorme resistencia, y hasta Olivio Dutra - entonces gobernador - se opuso. En esa época llegaron a cerrar la planta hasta que se instalaron los filtros y entonces la situación mejoró un poco. Hay numerosos problemas pulmonares y el turismo que existía se perdió. IVONETE GONÇALVES (Centro de Estudos e Pesquisas Para o Desenvolvimento do Extremo Sul da Bahia - CEPEDES): Hablé con una pareja que ha vivido aquí desde hace 4 años. Dijeron que hay mucho ruido. Hay muchas quejas por el ruido y numerosos problemas respiratorios. El hijo de la pareja tiene bronquitis crónica. MARTA ZOGBI (Amigos de la Tierra Internacional - FoEI): Mucha de la gente con la que hablamos se quejaba del ruido, que es una molestia permanente. Les preguntamos si alguna vez se habían quejado ante la empresa por eso, y contestaron que no, porque la planta es tan grande que eso les intimida y también porque siempre hay algún pariente que trabaja para la fábrica y tienen miedo de que lo puedan echar como consecuencia de las quejas. Así que para ellos es difícil organizarse. ELIZABETH DIAZ (Grupo Guayubira): Acerca del ruido, una pareja que vive cerca de la fábrica dijo que no es siempre el mismo, pero a veces, especialmente de noche, se torna insoportable, tanto que durante 4 o 5 horas no los deja dormir. También hablaron de una especie de polvo blanco que se deposita en el suelo y en los autos y que es muy difícil de limpiar, pero no saben qué es. Ahora estaban construyendo un garage para guardar el auto. Pudimos observar que todos los camiones de la compañía estaban cubiertos, presumiblemente para evitar los mismos efectos. Preguntamos a la pareja si creían que esa sustancia blanca les podía crear problemas al estar respirándola diariamente. La respuesta inmediata fue que no, si bien luego el esposo dijo que tenía problemas respiratorios, pero sin pensar en relacionarlos con la planta. Cuando le preguntamos cuál creía que era la causa, su respuesta fue que no sabía. DANIELA MEIRELLES (Rede Alerta contra o Deserto Verde): Hablé con seis personas. Una de ellas fue una mujer que vive aquí desde hace más de 40 años. Contó que cuando llegó sólo había una o dos personas. Cuando se empezó a construir la planta vinieron trabajadores de muchas partes del país. Uno de los hombres con los que hablé había venido de Espírito Santo, donde había trabajado en la construcción de una planta de celulosa y luego vino a trabajar en ésta. También hablé con una persona de Bahía. Muchos se quejaron del ruido, que comienza muy temprano, alrededor de las 7 de la mañana, y también de dolor de cabeza, problemas respiratorios, problemas de audición. La calidad del agua potable es muy mala y tienen que comprar agua embotellada. El río está muy contaminado y cerca de la planta el agua está muy caliente. Los niños todavía pescan en la zona, pero cerca de la planta los peces están muertos. También hablaron de un polvo blanco que cubre todas las casas. No pueden siquiera colgar la ropa a secar porque se les ensucia nuevamente. En este barrio muchos de los vecinos trabajaron antiguamente en la construcción de la planta pero una vez terminada ya no tuvieron más trabajo. La composición de las clases económicas del lugar presenta una gran diferencia en gran medida alimentada por la diferencia de salarios de los trabajadores. La gente dice que la planta es buena sólo para los que trabajan directamente en ella, pero no para el resto. Cuando Aracruz compró Riocell los salarios de los pocos empleados de la fábrica aumentaron y ahora tienen grandes casas con piscinas. Pero los salarios de los demás trabajadores indirectos son mucho más bajos. Ahora se habla de una ampliación de la planta. JAVIER BALTODANO (Amigos de la Tierra Internacional - FoEI): No hablé con nadie pero con Heidi observamos algo muy curioso: que en el medio de todas estas historias, la compañía ha instalado tres recipientes de basura ¡para su programa de reciclaje! CLAIRE FAUBET (Corporate Watch): Hablamos con el mozo del bar que está frente a la planta de Aracruz. Lo primero que dijo fue que estaba orgulloso de que Aracruz produjera alrededor del 10 por ciento de la celulosa mundial, pero que a la vez eso le daba miedo. Otro muchacho que estaba ahí dijo que trabaja para una compañía que brinda servicios a Aracruz. Hablaba muy rápido, nos dio material de propaganda de Aracruz y comenzó a explicar el proceso de filtración del agua dentro de la fábrica. La compañía para la cual él trabaja limpia los residuos de ese proceso. El mozo explicó que después de todo este proceso, el agua se vierte limpia al río. Estaba convencido de que el agua sale limpia. Creo que dijo que hay unas 450 personas trabajando allí. Le pregunté sobre el lugar de las plantaciones que alimentan la fábrica pero su respuesta fue muy poco clara ya que dijo que estaban lejos pero también cerca. RICARDO CARRERE (Movimiento Mundial por los Bosques - WRM): Me encontré con un hombre por la calle y le pregunté por el olor. Me dijo que hay olor permanente y que le da mucha vergüenza invitar gente a su casa porque tiene miedo de que piensen que el olor que hay es debido a que no limpia el baño. Hay gente de fuera del pueblo que ya no lo quiere visitar más. También hablamos con dos mujeres en un almacén que dijeron que hay muchos niños con problemas alérgicos. Compran agua embotellada porque no tienen confianza en el agua corriente, no sólo porque tiene mal gusto y olor sino porque observaron que hay unas algas que crecen en el agua y que antes no estaban. La gente no cree que esto fuera algo natural. Nos enteramos que en este momento están limpiando la planta y por eso no está en pleno funcionamiento. En condiciones normales hay mucho más ruido, más olor y mucho más tráfico de camiones. RAQUEL NÚÑEZ (Grupo Guayubira): Hablé con distintas personas, una de ellas pescador. Todo el tiempo se mostró muy deseoso de vendernos algún pescado e insistía en que viéramos la mercadería. En general fue bastante reticente a hablar de la planta e insistió en que no había problemas con los pescados, si bien admitió que va a pescar más hacia el mar. En determinado momento le preguntamos si había algún "cheirinho" (olorcito). Ahí sí, el hombre se rió y dijo: "¿Cheirinho? ¡¡Cheiro!!". Otra señora contó que había salido por la radio haciendo denuncias de los impactos de la fábrica. Después de eso echaron a su marido, que era empleado de la planta. Una pareja también hizo referencia al olor penetrante, si bien dijo que no siempre está presente ya que depende del viento. Como se mostraron más abiertos, sobre todo el esposo, les preguntamos si estaban de acuerdo en que les grabáramos sus declaraciones, pero ambos dijeron que preferían que no. Hablaron del humo que sale de la chimenea, que es mucho, se transmite hasta muy lejos y se expande. El ruido, dijeron, es una molestia permanente por el continuo pasaje de camiones. La fábrica nunca para ya que hay tres turnos. La pareja relató que antes el lugar se llamaba "Balneario Alegría" y era una pintoresca zona de turismo local a la que llegaba sobre todo gente de Porto Alegre en barquitos, para bañarse en la playa que tenía aguas transparentes. Cuando recorrimos la costa nos hizo acordar mucho a Fray Bentos y nos dolió pensar que podría llegar a convertirse en ese pueblo que vimos, polvoriento, lleno de humo y sin ninguna seña del prometido "desarrollo". Maldonado 1858 - Montevideo - Uruguay
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